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PRECISIONES PARA LA PLANEACIÓN Y DESARROLLO DE LOS TALLERES

 
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Coordinacion
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MensajePublicado: Sab Mar 10, 2007 10:34 pm    Título del mensaje: PRECISIONES PARA LA PLANEACIÓN Y DESARROLLO DE LOS TALLERES Responder citando

Durante los ciclos 2004-2005 y 2005-2006 como parte del nuevo enfoque de formación del Programa de Educación Inicial no Escolarizada del CONAFE se pusieron en práctica en todo el país los talleres de Socialización de la Evaluación del Eje Curricular y los de Desarrollo de Competencias, dirigidos a los equipos de Módulo (Promotores Educativos, Supervisor de Módulo y Coordinador de Zona), considerando para ello las precisiones que sobre la modalidad de trabajo y características de cada evento señalaba el Plan Formativo de los Agentes Educativos del Programa de Educación Inicial no Escolarizada.

Con el paso de los meses y la operación cotidiana del Programa en las localidades, durante el ciclo 2005-2006, los agentes educativos fueron enfrentando realidades en torno al desarrollo de sesiones, particularidades en torno al fomento y avance en las competencias propias y de los demás, así como problemáticas con respecto a la evaluación de las competencias, de los procesos y con respecto a la planeación de los eventos formativos que debían servir para preparar a los Promotores Educativos para estas tareas con los padres y niños. Ello fue llevando a Supervisores de Módulo, Coordinadores de Zona, Coordinadores de Área y Asesores Regionales a analizar, reinterpretar y precisar más aún los lineamientos del Plan Formativo en torno a los eventos, especialmente a estos dos talleres que guardan estrecha relación entre sí y que representan uno de los principales espacios para:
• Reconocer las necesidades de atención de niños, familias y agentes educativos.
• Precisar las competencias necesarias de atender, reconociendo su interrelación, significado y posibles estrategias de desarrollo.
• Practicar y avanzar en el propio desarrollo de competencias, con el apoyo del grupo y el mediador.
• Enriquecer las prácticas educativas personales a través del intercambio de experiencias y la retroalimentación.

Con el fin de apoyar a los agentes educativos en el diseño y desarrollo de sus planeaciones de estos eventos formativos, enviamos a ustedes el presente documento que recupera algunas de las dudas que se han expresado y las posibles soluciones que entre todos hemos ido construyendo. No se pretende que sean las únicas respuestas, pero pueden ayudar a clarificar nuestro camino. Esperamos que les sean de utilidad para su trabajo.

¿Cómo se debe planear el taller de Socialización de la Evaluación del Eje Curricular, o el de Desarrollo de Competencias? ¿Atendemos a los objetivos del Plan Formativo o a las necesidades de los promotores educativos?

Esta es la inquietud principal; incluso, algunas personas han llegado a expresar que los objetivos previstos para los eventos son como “una camisa de fuerza” que limita la planeación de los talleres y que lleva a que todos los módulos trabajen lo mismo. Sin embargo, nada más lejano a lo planteado. Los objetivos generales y específicos de los eventos son encuadres para la reunión, pero de ninguna manera señalan u obligan a un módulo a trabajar una u otra competencia, o a utilizar una u otra estrategia didáctica. Lo que hacen es destacar el papel que debe jugar el seguimiento y la evaluación de la práctica, en el primer caso, y el trabajo práctico sobre las competencias de cada figura, en el segundo caso. Veamos qué dicen los objetivos:

El Plan Formativo plantea como objetivo general del taller de Socialización de la Evaluación del Eje “Experimentar y apropiarse de la evaluación como un medio de revisión permanente del trabajo con familias para identificar logros y dificultades en las sesiones y propiciar estrategias para el mejor desarrollo de sus competencias”. En el modelo del Programa la evaluación es un proceso constante y que cruza todas las demás acciones; no se pueden realizar sesiones, difusión, los mismos eventos, las visitas de acompañamiento o acciones de participación comunitaria sin hacer altos en el camino y revisar los resultados de esas acciones, lo que no funcionó y lo que hay que reorientar; por ello, se plantea que se debe evaluar siempre, al final de cada sesión, cada cierto bloque de sesiones, cada dos meses de trabajo (en estos talleres o en las reuniones colegiadas), al final del ciclo… Los objetivos general y específicos del taller de Socialización señalan que esta reunión debe ser un espacio para que los promotores y supervisores compartan (ubiquen, vean y escuchen) lo que los grupos han logrado, lo que quieren o necesitan seguir trabajando y para que ellos mismos, los agentes educativos, practiquen el desarrollo de sus competencias para dar seguimiento, diagnosticar y planear nuevas acciones de atención. Señalan que debe ser una reunión donde los participantes practiquen la autoevaluación y la coevaluación con relación a sus prácticas educativas (es decir, que relacionen lo que las madres han avanzado o no, con su propio desempeño en las sesiones) y, que con ayuda de los supervisores y coordinadores, clarifiquen el significado de las competencias que pretenden seguir trabajando y, dado que el desarrollo humano es integral, encuentren la relación entre lo que han trabajado en las sesiones anteriores y lo que piensan seguir trabajando.

De manera que el Plan Formativo sólo invita a los agentes educativos a contemplar en los talleres de Socialización de la Evaluación del Eje: la revisión permanente del trabajo con padres (para lo cual pueden hacer uso de registros de observación, instrumentos de seguimiento, fascículos de apoyo, evidencias de los avances de niños y padres, testimonios), el reconocimiento de los avances del agente educativo (para lo cual pueden hacer uso de los Mapas de competencias, de los instrumentos de planeación y autoevaluación o de ejercicios que pongan en juego el nivel de desempeño), la práctica monitoreada y retroalimentada de las competencias relacionadas con los subámbitos de Diagnóstico, seguimiento y evaluación y de Planeación y, finalmente, que aprovechen todos estos ejercicios para profundizar en el entendimiento de las competencias e indicadores que los promotores piensan seguir trabajando. Estos sólo son aspectos que se deben dar en el taller, pero cómo o con qué estrategia y, sobre todo, a partir de qué competencias trabajadas, lo define cada supervisor y grupo de promotores.

Por ejemplo, imaginemos que es febrero y un Supervisor de Módulo tiene un grupo de promotores que consideran como sus necesidades: desarrollar confianza ante el grupo, expresar sus ideas y manejar mejor el seguimiento de competencias de madres y niños; entonces, el supervisor tiene la oportunidad de diseñar una serie de estrategias a corto y mediano plazo para ayudar a sus promotores a crecer en esto, a través de la asesoría en campo, el apoyo en las sesiones, las tareas de las redes de apoyo y, especialmente, el contenido y secuencia de actividades de los talleres de febrero y marzo.

Pero, “¿cómo?”. Sencillo: En un primer plano, el supervisor trabaja en el taller de Socialización de la Evaluación con el fortalecimiento de las actitudes, las habilidades y los conocimientos necesarios para un adecuado seguimiento de competencias de niños, de padres y las de los promotores o las propias. Pero, en un en un segundo plano, la indispensable revisión y socialización de los avances de las familias atendidas, así como de los avances personales, pueden permitir a los promotores practicar la expresión de ideas y sentimientos; descubrir los logros y reconocer en un ambiente de apoyo emocional y retroalimentación las áreas de mejora puede ayudar a los promotores a avanzar en su confianza; de esta manera también se atiende al desarrollo de estas otras competencias.

Pero, además, si el supervisor y coordinador tienen una visión a mediano plazo, sabrán que para marzo durante el taller de Desarrollo de Competencias, podrán planear actividades relacionadas con lo que trabajaron en febrero (e incluso, con lo que haya ido surgiendo al paso del tiempo); podrán ayudar a los promotores durante el evento a identificar los avances en las competencias que se habían propuesto mejorar (Plan de mejora), podrán diseñar situaciones donde los promotores practiquen las competencias que ellos han elegido trabajar, como la expresión de ideas o adquieran mayor seguridad y confianza en sí mismos según los mecanismos que ellos han identificado que los ayudan a aprender (por ejemplo, practicar con ayuda de otro, practicar después de ver a otro hacer lo mismo, estudiar y analizar en grupo, ser evaluado al concluir su práctica; en fin, en función de su estilo de aprendizaje o lo que en algún momento fue llamado su “camino de aprendizaje”) e, incluso, pueden seguir dando claridad a las competencias e indicadores trabajados con las familias, ya que estas pueden ser siempre el contenido de la práctica (es decir, si se trata de incorporar materiales, se hace en torno a las competencias infantiles y paternas que el grupo estará trabajando; si se trata de comprender y expresar, se lee, analiza y comenta sobre las competencias que no se han entendido; si se trata de pensar alternativamente o gestionar apoyos, se consideran las necesidades de las familias atendidas); esto nos recuerda que el desarrollo de competencias jamás se hace en el vacío, no se trata de un instrumento que se debe aprender a llenar, o un simple tono de voz que se debe alcanzar al hablar en público; las competencias que queremos desarrollar siempre tienen un para qué, un contexto y un contenido: queremos hablar mejor, sí, pero qué queremos comunicar, a quién se lo queremos decir y para qué queremos que nos lo entienda. Todo esto es lo que señalan los objetivos general (“Reflexionar e identificar las competencias que requieren fortalecer y/o desarrollar los agentes educativos para la conducción de las sesiones y asesoría a los padres de familia y cuidadores”) y específicos del taller de Desarrollo de competencias. De ninguna manera sus objetivos deben ser vistos como restrictivos, ya que es el Módulo quien decide qué y cómo trabajar; el Plan Formativo sólo invita a asegurarse que se construya un aprendizaje significativo.


Pero, entonces ¿qué tipo de competencias se pueden trabajar en cada evento?

Por supuesto, para asegurar cierto orden y, sobre todo, para no abandonar la práctica permanente de la evaluación, el Plan Formativo señala que en el taller de Socialización de la Evaluación se trabaja sobre las competencias del promotor en torno al Diagnóstico, seguimiento y evaluación, así como las de Planeación (aunque, como se ejemplificó arriba, otro tipo de competencias y las mismas competencias infantiles y paternas estén en el cuerpo de la práctica de estas competencias de autodiagnóstico), mientras que en el taller de Desarrollo de competencias se trabaja sobre las competencias que intervienen directamente en el desempeño educativo de los promotores: las de Desarrollo emocional, Comunicativas y de Intervención didáctica (aunque, otro tipo de competencias y las mismas competencias infantiles y paternas también estén en el cuerpo de la práctica de las competencias elegidas por cada grupo de promotores). Se insiste en recordar que el trabajo en los eventos debe ser integral: cuando se favorecen competencias comunicativas, mejora la confianza en sí mismo y la capacidad para retroalimentar a los padres y expresarles sugerencias a sus prácticas de crianza; cuando revisamos los avances de los niños y los padres, estamos obligados a reconocer nuestros propios avances.

Algunos supervisores suelen pensar que “trabajar” con las competencias de Diagnóstico, seguimiento y evaluación, o las de Planeación no les permite atender las necesidades de los promotores que son: “aprender a observar durante la sesión”, “tomar nota y llevar un registro de observación”, “elegir un enfoque para mirar”, “cómo identificar las necesidades de los niños o los padres”, “cómo redactar las ideas principales a partir de las necesidades o las competencias”, “saber manejar el fascículo en la sesión o explicarle a las mamás cómo usarlo en casa”, “llevar el seguimiento de las madres”, “llevar su autoevaluación”, “como manejar el plan de mejora”, “cómo llevar el seguimiento de mi propio plan de mejora”, “mejorar la planeación de sesiones”, “cómo realizar las reuniones de autodiagnóstico”… Claro que no son situaciones contrarias; todos estos instrumentos o acciones son producto del ejercicio de ciertas habilidades y conocimientos y se deben realizar sabiendo para qué son útiles, con una actitud de autocrítica positiva y una disposición a actuar para mejorar. Por supuesto que el supervisor puede trabajar lo que de todo esto sea considerado por los promotores como sus necesidades, teniendo siempre como marco el curso o desarrollo que marcan los Mapas de competencias (es decir, no basta practicar un instrumento, sino tener claro para qué sirve, ejercitar las habilidades personales necesarias para llenarlo, desarrollar la actitud para que su llenado sea productivo y le sirva a él y a otros).


Los eventos están programados para 5 horas cada uno, pero el tiempo nunca alcanza para cubrir todos los contenidos y las actividades. ¿A qué le debo dar prioridad?

Es verdad que los Supervisores de Módulo suelen señalar que 5 horas no les alcanzan para estos talleres (tampoco les alcanzan 8 horas ni 40 horas en las Bases); por ello deben aplicar estrategias que les ayuden a eficientar el tiempo con el que cuentan para el trabajo grupal. Por ejemplo:
• Elegir como sede del evento la localidad más accesible a la mayoría de los promotores (incluso, en algunos casos extremos a un Módulo le puede convenir realizar su evento en dos sedes, de manera que un grupo de promotores se reúne en una localidad y en otro día la otra parte del grupo de promotores se reúne en otra localidad, si esto les permite llegar más temprano y permanecer en el evento más tiempo, en lugar de trasladarse a un lugar más lejano).
• Trabajar por módulo. Se ha visto en la práctica que cuando más de un módulo comparten la atención de un mismo municipio suelen realizar el evento en el mismo día y en el mismo local, pero un grupo de 22 o 32 personas necesitará más tiempo para el intercambio de experiencias y la práctica que un grupo de 12 personas, tal como está previsto. Además, la calidad de la asesoría y el apoyo del supervisor y el coordinador se diluye cuando deben atender a 30 promotores en 5 horas.
• Prever que algunos promotores llegarán tarde o se tendrán que retirar más temprano y contemplarlo en su planeación, de manera que su ausencia no trastorne las actividades programadas.
• Diseñar con anticipación la planeación del taller en respuesta a lo que los promotores están demandando, prever sus materiales y prepararse sobre las competencias que se trabajaran (un supervisor que tiene claro qué y cómo va a trabajar, “facilita” y agiliza el desarrollo del taller).
• Diseñar actividad claras, ágiles y secuenciadas, que les permitan recuperar las experiencias de los promotores a través de equipos, que el uso de insumos e instrumentos permita directamente la práctica de otras competencias, que se priorice el ejercicio real de los promotores por sobre la redacción de planes de mejora, que el juego, el tutoreo y el modelamiento de quienes están más avanzados (algunos promotores y/o el supervisor o coordinador) favorezcan los descubrimientos de los otros miembros del grupo.
• Trabajar en equipo. Planear y conducir en colaboración con el coordinador de zona, incluso contemplando en su planeación el papel activo que todos los promotores tendrán, incluidos aquellos que pueden tutorear el trabajo de otros o que con sus propios avances pueden modelarles el trabajo a sus compañeros.


¿Y cómo se puede planear y realizar el evento de Socialización de la Evaluación cuando los promotores del Módulo ya están trabajando por competencias y no por Eje?

Desde principios del ciclo 2006-2007, se ha venido impulsando entre los equipos estatales, formadores nacionales y regionales, coordinadores de zona, supervisores de módulo y promotores educativos el trabajo integral por competencias, tanto en sesión como en eventos. ¿Qué significa esto? Pues, que en lugar de realizar sesiones por subámbito (que viene a ser lo mismo que trabajar por “temas”, donde el promotor “da” una sesión sobre Interacción con otros, independientemente de la edad de los niños, sus intereses o sus necesidades), se planeen y desarrollen sesiones donde a través de la reflexión, las actividades y las ideas más de una competencia de niños y de padres se favorezcan, asegurándose que los adultos se den cuenta de que cuando el niño explora su medio y los objetos, por ejemplo, también adquiere seguridad en sí mismo, aprende a modificar su entorno y va construyendo las imágenes mentales y el nombre de los mismos (competencias de 3 subámbitos distintos).

Trabajar por competencias consiste en planear sesiones con secuencias de actividades sólidas; significa que debemos ayudar a los promotores a ubicar las áreas de mejora (indicadores) de cada competencia que se quiere mejorar y cómo se relacionan entre sí; también implica diseñar (inventar, retomar o modificar) actividades similares a las de la vida cotidiana donde las personas ponen en juego esas competencias al mismo tiempo (¿cómo en qué tipo de actividad, situación, juego o técnica podemos al mismo tiempo manipular objetos o nuestro entorno, nombrarlos, reproducirlos en algún material, todo esto con la ayuda y reconocimiento de los adultos?) y usar los materiales, como los fascículos o los Mapas de competencias, para darnos cuenta de lo que se ha logrado y lo que aún se puede mejorar.

Por todo lo anterior, algunos agentes educativos empiezan a trabajar por competencias en cada sesión; pero a partir de que no realizan sesiones por subámbitos, consideran que ya no pueden llegar a la Sesión de evaluación del eje curricular misma que debía realizarse antes de ir a un evento de Socialización de la Evaluación del Eje Curricular. Esto se resuelve de la siguiente manera: Aquellos promotores educativos que planean sesiones integrales que ya no responden a subámbitos (incluso, ni a tipos de sesión) de cualquier modo necesitan realizar cada cierto tiempo (algo así como cada 2 meses) una Sesión de evaluación donde de forma práctica revisen con las familias cuánto han avanzado, qué dificultades han tenido, qué pueden seguir haciendo para mejorar y qué quieren trabajar en los próximos meses en torno al desarrollo de sus hijos y a sus prácticas de crianza; esta sería una sesión de evaluación de avances y no una sesión de evaluación del eje curricular. Realizar la sesión en las semanas previas al taller de Socialización de la Evaluación le permitirá al promotor contar con insumos, información y proyectos durante el evento. Lo importante es que entendamos todos que la evaluación permanente es indispensable para que madres, promotores y demás agentes educativos se den cuenta de cuanto han aprendido, cómo lo han hecho y cuánto más pueden crecer.

¿Cuáles han sido sus logros y sus áreas de oportunidad?

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